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 Que es la Celulitis
El término "celulitis" procede de Francia, donde se ha descrito hace varias décadas.
La medicina actual ha dado por bautizar con el nombre de "celulitis" a esas tan odiosas para las mujeres montañitas de grasa que se ocultan bajo la piel.
Se llama celulitis a los depósitos de grasa que forman una especie de bolsa bajo la piel, con el aspecto característico de hinchazón y una textura parecida a la piel de las naranjas.
Usualmente, tales acumulaciones se localizan en las caderas, el bajo vientre, los muslos y los glúteos, y atacan más a las mujeres que a los hombres, debido a diferencias hormonales, constitucionales y fisiológicas.
Si nos fijamos bien en el término "celulitis" veremos que su real significado es "inflamación de las células".
Definicion que no esta lejos de
la realidad ya que esas "montañitas de grasa" precisamente son celulas grasas que van creciendo de tamaño.
La celulitis surge como una acumulación mayor tejido graso en una zona determinada donde, probablemente, las células grasas han crecido demasiado o
incluso han surgido otras nuevas después de la adolescencia, ya que la célula grasa puede "nacer", pero no "morirse"; solo se reduce.
De ahí la pérdida de turgencia que suele darse en las personas que no hacen ejercicio una vez que han alcanzado su desarrollo completo.
Pero sucede que cuando alimentamos a esas celulas grasas en exceso se "inflaman".
Ahora sabemos que la celulitis es grasa pura, en absoluto distinta de ésta. Se trata, simplemente, de un depósito más nutrido que los demás, ubicado en cualquier punto del cuerpo.

Atacar a la celulitis requiere, en primer lugar, consumir una dieta adecuada, hacer ejercicios dirigidos muy específicos para la zona de acumulación con el objeto de ayudar a que se remueva la grasa localizada y a que los tejidos se mantengan firmes.
Se cree que la celulitis se produce por acumulación de agua y toxinas en el tejido adiposo (grasa). Esto se explica debido a que el sistema linfático es el encargado de la depuración de los productos de desecho (toxinas) de los tejidos; si por cualquier razón la circulación linfática no funciona de forma adecuada, acumulan toxinas en ese área.
Por tanto la falta de ejercicio y la vida sedentaria son responsables de una alteración de la circulación linfática.
También pueden reducir la circulación linfática las alteraciones posturales, la ropa ajustada, los tacones altos, o el hecho de cruzar las piernas: se produce así un depósito de toxinas y agua que condicionan la aparición de celulitis.
Los estrógenos pueden producir una retención de agua, como sucede por ejemplo en los síndromes premenstruales, y algunos los consideran uno de los principales factores causales de la celulitis.
El aumento en el número de mujeres que reciben estrógenos sintéticos en forma de píldoras anticonceptivas o en la terapia de sustitución hormonal ha sido considerado una de las principales causas de la prevalencia de celulitis en las tres últimas décadas. Dicho todo esto se puede entender cabalmente que la celulitis es un problema cuyo origen es multifactorial, por lo que no es posible atacarla con un solo método, por ejemplo aumentando sólo la actividad física si permanecen inalterados los demás factores.
Su tratamiento debe involucrar una serie de técnicas destinadas a sanear el tejido conectivo así como un cambio en los hábitos de la persona que desea realmente erradicarla.
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